sábado, 30 de junio de 2012

EL DESENFRENADO CRECIMIENTO A COSTA DE LA VIDA


El Centro Nuclear de Huarangal (RACSO), situado a 14 kilómetros del pueblo de Puente Piedra, y a 400 metros sobre el nivel del mar, es un oasis de jardines en medio de cerros estériles. La tierra fértil fue traída desde los productivos valles de Chillón y Carabayllo ahora en creciente desaparición. Son las 16:30 horas, de un día rutinario laboral semanal, es el mes de junio. En Lima, se esperaría que a estas horas el día fuera más frígido, sin embargo el sol que se ve radiante concuerda con el vaticinio que este año el clima será ligeramente diferente por la presencia de El Niño, en una magnitud débil.

A poco del descenso aparece la hacienda Los Primos, hoy cerrada y abandonada. En los años 90 había una gran lechería de ganado fino. Cuando pasaba por este lugar el aroma a leche, me traía gratos recuerdos de mi pueblo de Chiquián y la vaquitas de mi niñez, ahora solo quedan los muros y dentro de él vestigios de ramadas, comederos y guano. Al lado había una extensa planicie, hoy es un inmenso crater de un kilómetro de diámetro y una profundidad de unos 70 a 80 metros, en menos de una década han extraído, arena y piedras chancadas y levantado este símbolo de destrucción, ahora es un área de peligro cercada por inmensas piedras y paredes de ladrillo, denunciando el riesgo. Parece un suelo lunar artificial hecho por el hombre y su desenfrenado afán de dinero.

Mientras diviso por la ventana del ómnibus y estando de lleno en el valle de Carabayllo, mi memoria me transporta a los años 88 y parte del 90, cuando todo era verde, la vista no alcanzaba al límite, era una inmensa extensión agrícola, a la izquierda y derecha de la vía, lucían alegres las plantaciones de fresa, maíz, lechugas, y árboles, a veces detenía mi volwagen, para comprar algunos productos para llevar a casa, en medio de las chacras solían haber camiones cargando los alimentos para la gran capital, delgados caminos se habrían entre el verdor, labradores y carretas jalados por jumentos o caballos se desplazaban llevando pertrechos, y como para que la imagen recuerde a Van Gogh, grandes extensiones estaban cubiertas de flores naranjas, por las noches eran prados iluminados, pues les ponían focos para aumentar su productividad. También impresionaba, una gran casa hacienda que se veía distante, pero a sus alrededores se habrían extensiones de pasto verde y muchos caballos, era un hara, que de tanto en tanto se veían camiones adaptados transportando ejemplares para la carrera de caballos.

Hoy estos lugares se han lotizado, abundan alambrados protegiendo áreas privadas, pululan avisos gigantescos, anunciando venta de terrenos para casas, las tierras fértiles no se utilizan mas para el cultivo, ahora son materia prima de ladrillos, que en forma de adobes cubren hectáreas, haciendo fila para ingresar a hornos, que echan humo contaminando al cielo que antes eran aromas de vegetales limpios.

En esto lo que fue hermosos prados, el cambio de vegetales por cemento es alucinante, es una carrera desenfrenada hacia la destrucción de la tierra. Esto que ocurre en Carabayllo, también se ve a lo largo de la carretera panamericana norte, no hay mas lozanía en Naranjito, ni en Gallinazo, ni en Shanri La, ni en Pro, ni en Infantas, todo el inmenso valle del Chillón está desapareciendo, el mar verde se está convirtiendo en mar de cemento. Ese es el reflejo del crecimiento económico desbocado, ¡crecimiento, crecimiento y crecimiento!. El mensaje que se cree ejemplar es que: el gobierno es mejor en tanto traiga inversiones, no importa que esta sea a costa de la destrucción de la tierra, desaparición de lagunas, ni tampoco importa el peligro de la vida de las futuras generaciones, lo que prima es el dinero, las ganancias y el crecimiento del PBI.

Esto es inaudito, en algún momento tiene que parar esta filosofía de “crecimiento y más crecimiento”. Que seguramente es similar en los demás países denominados en desarrollo, o del tercer mundo. Por ello es necesario construir un movimiento mundial por el “límite al crecimiento”.

Para ello en primer lugar tenemos que hacer conciencia de la naturaleza y magnitud del problema de sostenibilidad global, y que una sociedad razonablemente satisfactoria, no podrá alcanzarse sino remplazamos las estructuras fundamentales y sistemas de la sociedad consumista y capitalista actual. Tenemos que modificar, el estilo de vida, que pregonan las derechas “pro inversionistas”. Tenemos que ponernos del lado de los que creemos en la transición hacia una sociedad más justa y sostenible.

El ómnibus está pasando por la panamericana, hemos entrado al distrito de Los Olivos, son las 17:30 horas, desde mi ventana veo, los grandes centros comerciales de Plaza Norte, Mega Plaza, Plaza Vea, Metro impresionante el crecimiento económico del cono norte. En unos minutos voy a descender en mi paradero de Habich, el reto está planteado.

Podremos en medio de eso promover el “limite del crecimiento”. Podremos decir basta de un crecimiento desenfrenado. O nos identificarán como los “caviares del no va Conga”. Los iletrados, los izquierdosos inmaduros, etc. Etc.

La prensa cuyos dueños, son los mismos que llenan sus arcas con la depredación de la tierra, no van a permitir que el mensaje del ´limite del crecimiento”, crezca. Utilizan y utilizarán la radio, desde el amanecer con comentaristas que han sido ministros de estado del régimen anterior, o comentaristas congresistas y candidatos, ni que decir los canales que durante las resientes elecciones se quitaron la careta, y apoyaron a muerte a Fujimori, porque temían al contrincante, y su mensaje de respeto a la tierra y modificación de la economía eminentemente extractivista. Hoy no hay voz que se oponga al crecimiento desenfrenado, porque hasta Humala, ha pasado al lado de sus antiguos detractores.

Entonces nos queda, difundir nuestro mensaje por el ciberespacio, de propender el cambio de este estilo de vida consumista, capitalista, por otro que aspire a una mejor sociedad, pero que no sea a costa de la destrucción de la tierra ni del peligro de las futuras generaciones. Si el movimiento crece talvez pronto salgamos a las calles a difundir este mensaje y a hacer realidad este impostergable sueño.



La Pluma del Viento
Lima, 30 de junio de 2012

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