jueves, 7 de octubre de 2010

Las Elecciones 2010: De la Mesa a la Clínica - PARTE 2


EL ACTA DE INSTALACION Y LA FUGA

A las 8:15 horas ingresamos al colegio (José Granda) los personeros mostrando las credenciales. Luego dentro, los anuncios te mostraban donde hallar el aula y luego el número de la mesa. Las coordinaciones con los personeros de cada partido se hicieron en la calle pues ingresamos tarde.
 
Llegué al Aula 28, mi mesa era la 3225, allí también votaría. Los miembros de mesa aun pugnaban por armarla, pegar los afiches, afuera, contar las cedulas, armar las ánforas y la cámara secreta. Los ciudadanos que ya habían ingresado al colegio, reclamaban el atraso: "ya pues comiencen demorones". En realidad no era el problema de ellos sino que la ONPE algo había demorado.
 
En el aula 28 habían 3 mesas la 3223, 3224 y el 3225. En la 3224, un ciudadano, que había llegado temprano, ingresó a pura fuerza al aula y se sentó en una silla cerca de la mesa. A la advertencia del presidente de mesa, que “señor usted no puede permanecer aquí por favor salga”. El la rechazó, "mira yo permanezco aquí y tú no tienes nada que decirme, tú no puedes obligarme a salir". Esta actitud era repugnante, lo que provocó que el presidente saliera a buscar el apoyo de las fuerzas del orden, con la que finalmente salió, vociferando amenazas. Este airado y desatinado ciudadano, refleja las personas con poco espíritu cívico, proclives a la fuerza.Su lógica es que todo se arregla con la fuerza.
 
Mientras veo esta escena comento para mis adentros, "esta la típica forma del intolerante nato, carente de educación, pero también similar en el fondo cuando alguien asume que sus ideas son las únicas posibles no aceptan otras alternativas, el primero lo hace en una barrio popular, de manera grotesca, los otros lo hacen con arte y mejores palabras, con corbata o buenos vestidos” .

Todo lo contrario en las otras mesas, en la mía nos permitió hacer el acta de instalación oportunamente sin ningún contratiempo. A las 9:05 horas, se inició la votación en la mesa 3225, con sus miembros, titulares y suplentes.

La escena del iracundo y malcriado ciudadano, quedó olvidada con la que se vió en la mesa 3223, cuando una votante, ingresó con su bebé de unos pocos meses de nacido. Para ir a la cámara secreta, una miembro de mesa la retuvo en sus brazos el tiempo necesario. Una vida naciente, cuya madre muy joven no tenía con quien dejarla, y menos dejarla con alguien desconocido. “Ojalá la educación del Perú haga de ella un ciudadano tolerante y que recuerde las palabras de Voltaire: prefiero poner mi cabeza a la guillotina a que tu opinión sea escuchada aún cuando yo no la comparta”.

Compartimos las primeras dos horas con otros personeros, del PPC y de CAMBIO RADICAL, nos entretuvimos comentado algo sobre la vida, ellos eran mucho más jóvenes: utilizaban jergas nuevas, por ejemplo, "estaba barrabás", significa que "tenía mucha barba", a su vez "barba es plata". Nuestra participación en calidad de personeros estaba entretenida, de rato en rato ingresaban los miembros del Jurado Nacional e Elecciones (chaleco rojo) y también los de la ONPE (chaleco azul).

En mi mesa me dieron la oportunidad, de votar, casi a las 11 de la mañana cuando ya no había, momentáneamente, más ciudadanos. Luego de votar, y sintiendo alguna molestia en la boca del estómago, decidí comprar un poco de agua, salí a la calle, no sin antes charlar con algunos conocidos en el camino, con aquellos del barrio que siempre hemos votado en este colegio. Afuera todo era carretillas vendiendo, sándwiches, gaseosas, chupetes, marcianos etc... “No me arriesgo a comprar aquí, puede ser terrible para el estomago malito que tengo”. Así que decidí ir a casa y beber algo caliente y volver en seguida.

Estando en casa tomé un taza de anís caliente, no me apetecía mas nada. Sin embargo mi sobrino, que aún no había ido a votar, me insta a beber un Sal de Andrews, y "veras como se te limpia el estomago". Le hice caso, y apenas terminé de beber ese apetecible vaso efervescente, comenzó el dolor, como que si hubiera encendido un trapo de gasolina en la boca del estómago. Me recosté para ver si pasaba y si podría reponerme para volver al Granda. Esto no ocurrió, el dolor subió a los límites del día de ayer, por la noche, así que decidí volver a Emergencia, de la Cayetano. Igual que el amanecer, el trato fue bueno, el médico me dijo luego de escuchar toda la historia, que me pondría el analgésico para calmar el dolor pero, para certificar de qué se trata, “tienes que ir a otra clínica donde te hagan una ecografía, aquí no tenemos al especialista hasta el lunes”. Y que él estaría atendiendo solo hasta las 8 de la noche.

Lima, 03 de octubre de 2010

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