martes, 3 de febrero de 2009

Lo Que Vale el Hacer



Un domingo distinto me vino a suceder ayer. La mañana no comenzó bien, de inicio me di con la sorpresa de una llanta baja, dado que el repuesto era la que estaba puesta, ahora estaba con dos llantas bajas, su reparación me duró dos largas horas en medio del sol abrazador. Pero como la vida siempre se presenta bajo las dos caras de una moneda, no podía ser de otra manera, a lo feo del inicio le vino lo bueno.Por la tarde me di cita a la invitación de un talento bolognesino. Asistí al local del complejo de Huasta a una fiesta de inicio de los carnavales.

De pronto en el escenario apareció cabalgando un brioso alazán, surcando con destreza los cerros de Pancal, con su fusil al hombro, poncho de abano con rayas claras, sombrero y bufanda blanca, era nada menos que el mismísimo Luis Pardo. Que luego de bailar, apoyar al pobre y enamorar a las hermosas pastoras, cargaba con ellas surcando montes y cumbres, en esa arriesgada caminata por cataratas y flores de la cantuta terminó siendo atrapado y muerto por militares luego de pasar Cajacay. Como recordandonos su historia y el final de sus días nos cantó guitarra en mano:



En el pueblo de Cajacay
Soy el hombre más temible
Todos me llaman bandolero
Bandolero Luis Pardo
Por las cumbres, por las alturas
Voy andando perseguido
Perseguido como la vicuña
Para morir a balazos.
Hermanos donde están mis defensores
Para mí no hay clemencia
Para mí no hay consuelo
Si me han de matar
Que me maten ahora
Pero que me maten de frente.
Hay no sé donde anochece
Hay no sé donde amanece
Mi vida está destinada
Para morir a balazos.
Soy justiciero si señores
Justiciero de los pobres
Enemigo de los ricos
Cuando abusan de los pobres
(R. Salcedo)


Luego de verlo y saludarlo al legendario Luís Pardo en enero del 2009, tuve que reconocer que los hombres emprendedores, esos que nos hacen mucha falta en nuestro país y en nuestros pueblos, son de los que hacen y no necesitan de mucho saber. El paradigma del presente, del saber y no hacer, debe ser cambiado por el de haciendo encontrar el progreso en base al trabajo.

Las obras de los grandes hombres históricamente se han hecho con más sudor que inspiración. La obra de Carlos Oro se destaca porque le pone sentimiento, corazón y dedicación. Y sobre todo generando empleo, empleo en base a la industria cultural, cosa que es innovativa. Él sabe a quienes solicitar apoyo para culminar sus obras como este video que nos regala en homenaje al justiciero chiquiano Luis Pardo. Si todos tuviéramos las mismas agallas de emprender obras a pesar de las dificultades otro sería nuestra situación.

Por eso Carlos Oro, mereces felicitaciones, nos enseñas que para hacer videos no se necesita ser egresado de la mejor escuela de cine, así como para escribir no necesitas tener el rótulo de escritor, sino hacer y hacer que es la forma de desbrozar barreras y romper mitos.



La Pluma del Viento y la Voz del Tío Vlady
(Mensaje propalado en el programa de Vladimiro Reyes el dia lunes 02 de 10:40 a 11:40 pm)

Lima, 02 de Febrero de 2009

1 comentario:

Anónimo dijo...

Apreciado amigo ACUCHO, en este día tan especial, día de tu onomástico, quiero testimoniar una vez más la eterna gratitud a nombre de la familia Alvarado Balarezo por tu invalorable amistad y ferviente amor por la causa bolognesina.

Con mi mayor afecto,

Felipe