lunes, 1 de octubre de 2012

LA CIUDADANÍA Y LA CULTURA CIENTÍFICA

La semana pasada estuvimos apoyando  a la Red Peruana de Divulgadores Científicos, en la campaña de divulgación de la ciencia (DC). Visité la UGEL 2, invitado por el Club de Ciencias de San Martín de Porres. La audiencia fue muy diversa: estudiantes de primaria, secundaria,  jóvenes universitarios, padres de familia y profesores. 
Mi exposición usualmente tiene cinco partes: Presentación, Tema, Experimento, Juego y Debate. En la Presentación, a modo de introducción presentamos aspectos relacionados con las características del trabajo científico, la importancia de la ciencia y tecnología, la educación científica, el conocimiento su generación y apropiación, y también la ciudadanía, el fortalecimiento de la democracia, la inclusión y el desarrollo sostenible.
El tiempo corto obliga a plantear solo algunas ideas, dejándoles interrogantes, para que ellos por su cuenta puedan desarrollarla. Les propongo que mayores detalles, pueden verse en mi blog, o en los archivos que deposito en  internet. Este boletín (El Zaguán de Oro Puquio) ZOP, es una de las vitrinas virtuales para este fin. Igualmente el programa de radio me permite tocar algo sobre lo expuesto.
En la presentación de ésta semana, tratamos el tema de la ciudadanía, y su relación con la ciencia, al respecto propusimos que siendo fundamental la CIUDADANÍA  en el desarrollo de la sociedad, no podemos ejercer nuestros derechos y cumplir con nuestros deberes, con solvencia, si no tenemos la capacidad de pensar científicamente.
Esto que parece filosófico o hasta demagógico no lo es, pues en la práctica científica se acostumbra buscar la esencia de la naturaleza, somos profesionales de la CAUSALIDAD, pues solo así podríamos comprender a plenitud el fenómeno y luego explicarla mediante algún modelo. La cultura científica nos propone buscar la esencia y superar la apariencia cotidiana. La regla práctica es siempre hacerse preguntas de ¿por qué?, tantas veces como sea necesario, antes de dar opiniones.
Evidentemente esto cuesta tiempo, esfuerzo mental y búsqueda de respuestas.   En el taller ejercitamos nuestra mente para aprender a hacerse preguntas correctas y plantearlas en un orden lógico. Plantear un problema no es equivalente a hacer un frondoso  listado de ausencias o falencias de objetos,  sino es preguntarse, ¿qué consecuencias trae la falencia o la  situación presentada?, de ahí evaluamos si el problema es grave o no. Si resulta importante, entonces buscamos resolverla, mediante la identificación de las causas, para lo cual usamos nuevamente el principio de la causalidad y el orden lógico.  Se aspira obtener las causas necesarias y suficientes. 
De ese árbol de problemas, obtenido con esfuerzo, le sigue el decidir qué hacer, cuál causa pretendemos eliminar en primer lugar. El  esquema no te hace perder de vista el todo mientras trabajas una causa, en todo momento sabes qué falta hacer en el corto, mediano y largo plazo. ¡No improvisas!. 
Fortalecemos el mensaje: " PRIMERO PIENSA antes de hacer alguna actividad". Este esquema de la causalidad, es la herramienta que también empleamos para plantear hipótesis cuando realizamos la sección de experimentos.
Frente a la diversidad de causas, la decisión ideal por dónde comenzar, pasa por identificar cual de ellas tendría mayor impacto en la solución del problema y si estamos en condiciones de hacerlo. Es preferible comenzar por lo pequeño a asumir grandes proyectos y dejarlos inconcluso en el camino.
Esta práctica de identificar problemas, evaluar las consecuencias, buscar causas y elegir qué impacta más, ayuda a argumentar con razones nuestros puntos de vista. Con los ejercicios de debate, fortalecemos la capacidad de argumentación, promovemos la exposición de razones contra la imposición de la fuerza, y estimulamos la explicación en lugar de la aceptación ciega.
La herramienta expuesta, se aplica a todo tipo de problemas, y contribuye a una gestión determinística (predictible) frente a la acostumbrada gestión aleatoria (impredecible). Ese es un gran aporte de la cultura científica a la ciudadanía y al buen gobierno.

La Pluma del Viento
Lima, 30 de setiembre de 2012

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