miércoles, 20 de mayo de 2009

La Ciencia y la Prensa: el olvido de los procesos

La ciencia es un camino de muchas derrotas. Es un proceso de permanente confrontación entre el ensayo y el error, pero eso no lo resalta la prensa.

Los pequeños espacios que presenta la prensa sobre ciencia, hacen aparecerla como un cúmulo de aciertos, panacea de soluciones. Ella es presentada como presuntuosa, arrogante. La que todo lo puede. La prensa olvida lo que ocurre en el laboratorio en el proceso de creación, sus dificultades, el método de ensayo y error y la cuota fortuita del descubridor.

Esta manera de presentar a la ciencia hace con que el público reaccione de manera contraria cuando se da cuenta de algún error. Entonces le pierde confianza fácilmente, es como incumplir su discurso de campaña, consecuentemente no valora su esfuerzo, no se percata que los mayores logros fueron, mejoras progresivas, trabajo permanente. No surgieron de la nada.

Por ello la prensa, el periodista, debe presentar a la ciencia con mayor humildad, enfatizar que ella crece con pequeños incrementos, con dificultades, con errores y a veces publica resultados equivocados. La prensa debe mostrar las dos caras de la moneda, decir sus logros y también sus errores. Así la gente va a aceptarla como es, apreciará sus éxitos y comprenderá que los equívocos son humanos y que todos pueden ser científicos y que no hay razas o colores mejores que otros.

Se requiere de periodistas mas críticos, que indaguen en los procesos, métodos y ausculten a las personas que en ella trabajan, a todos los que construyen la información científica. De esa manera, habrá en los laboratorios mayor celo, mejor comportamiento ético y respeto por sus semejantes. Se hace mas necesario en los temas controversiales, cada vez mas frecuentes, como la investigación con células madre y alimentos genéticamente modificados.

Este tipo de periodismo puede parecer difícil de surgir debido a que los temas se van poniendo muy complejos, sin embargo esa debe ser la tarea del periodismo científico. Mientras esto demore los científicos tienen en parte la responsabilidad de difundir esos procesos.
Aproximándose a las escuelas de periodismo o cediendo horas para escribir artículos de difusión.

La dificultad mayor de la escasez de este tipo de prensa pasa porque no jala lectores o rating, por ello a lo sumo aceptan aquellas noticias de titulares espléndidos, que llamen la atención, vender es sobrevivir. Esto nos ocurre en nuestro programa de radio con los espacios tan pequeños que siempre queda material seleccionado.

Creemos que el interés por la forma como se alcanzó el resultado maravilloso o el fracaso estrepitoso, va a interesar a la mayoría, no va a ser aburrido, como sostienen algunos, la habilidad con que se presente la nota, dependerá, también, de cuanto conoce el tema, el significado de los términos, el funcionamiento de los equipos, la personalidad del investigador y percibirá cuan próximo o lejano podrían estar del error. Estos reporteros de la ciencia, tienen que ser formados, de la misma manera como se forman los reporteros económicos o políticos, ahora que ingresamos de lleno a la sociedad del conocimiento.

Agustin Zúñiga Gamarra
Lima 23 de enero de 2007

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